Turquía
Turquía es un país con grandes contradicciones.
Está atrapado entre Oriente y Occcidente, entre la religión
musulmana que la mayoría de la población profesa
y el catolicismo y laicismo de la Europa occidental, entre sus
tradiciones políticas en ocasiones moralmente cuestionables
y su voluntad de pertenecer a la Unión Europea en igualdad
de condiciones. Es por ello que Turquía está viviendo
una época de grandes cambios y grandes avances: el país
se está modernizando, la educación y la sanidad
extendiendo y no sé si habrán abolido ya la pena
de muerte (pensamiento de 2005).
La Turquía moderna se debe prácticamente a un
solo hombre, Mustafá Kemal Atatürk, quien llevó
a cabo un arriesgado experimento sobre el antiguo imperio Otomano.
La mayor parte del país (97%) se encuentra ya en continente
asiático: la región de Anatolia. Su capital, Ankara,
es una ciudad que creció a raíz de ser proclamada
capital del país según un plan urbano bastante occidental.
Estambul en cambio, fue capital de los imperios Romano, Bizantino
y Otomano. Es su capital histórica y cultural y en ella
se vuelven a poner de manifiesto esas contradicciones: mezquitas
conviviendo con iglesias bizantinas, barrios modernos europeos
junto a otros marcadamente musulmanes de mujeres con velo... Estambul
cuenta con un vasto patrimonio cultural y de gran calidad: imponentes
mezquitas e iglesias bizantinas de delicada arquitectura, palacios
con ricos tesoros, baños y bazares y también las
noches más animadas y cosmopolitas del país. Se
necesitarían meses para hacer justicia a esta ciudad.
El resto de Turquía cuenta con numerosos atractivos. Empezando
por la misteriosa región de Capadoccia, de mágicas
geologías y siguiendo por las preciosas playas de la costa
occidental, emplazamientos historicos, ruinas milenarias y destinos
turísticos para todos los bolsillos.