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El Museo Picasso de Barcelona posee una colección
de más de 3.500 obras del pintor malagueño, lo que la convierte
en la más completa del mundo de obras de la juventud de Picasso.
Se encuentra situado en la calle Montcada de la Ciudad Condal. Abrió
sus puertas al público por primera vez el 9 de marzo de 1963.
 
El museo nació gracias a la idea de Jaume Sabartés,
amigo personal y secretario de Pablo Picasso hasta 1915. Sabartés
donó a la ciudad su colección de obras del malagueño,
las primeras con las que contó el museo. En 1968, al morir Sabartés,
el propio Picasso entregó a la pinacoteca la serie de 58 cuadros
sobre Las Meninas así como el retrato que había realizado
a Jaume Sabartés en 1901. Además, se comprometió
a donar más obras para la exposición.
 
En 1970 el pintor realizó una segunda donación
consistente en más de 920 obras de estilos y técnicas diferentes.
Las donaciones siguieron y el museo creció en importancia. En 1982,
tras la muerte del pintor, su viuda hizo entrega al museo de más
de cuarenta piezas de cerámica. Al año siguiente, los herederos
hicieron donación de 117 grabados. La colección se ha ido
completando con diversas donaciones, tanto de particulares como de diversas
galerías de arte.
La mayoría de las pinturas que se exponen en el
museo corresponden al periodo comprendido entre 1890 y 1917. Destacan
obras como Ciencia y caridad de 1897 o Arlequín
de 1917. De la época posterior al periodo azul del artista, el
museo dispone de muy pocas obras. La más destaca es la serie de
Las Meninas, pintada en 1957.
La colección de grabados y litografías
comprende básicamente el periodo comprendido entre 1962 y 1982.
El propio Picasso entregó al museo una copia de cada una de sus
obras producidas tras la muerte de Sabartés en 1968. Además,
se incluyen algunas de las ilustraciones que el malagueño realizó
para diversas ediciones de libros. La exposición del museo se completa
con la cerámica, donada por Jacqueline Picasso, viuda del artista.
  
Los edificios que albergan la colección
de obras de Picasso tienen también su propia historia. El palacio
Aguilar, en el que se inauguró el museo, es un edificio construido
en el siglo XIII. Perteneció a Berenguer Aguilar de quién
tomó el nombre. Posteriormente, sus propietarios fueron diversos
miembros de la burguesía catalana hasta que el edificio fue comprado
por el Ayuntamiento de Barcelona en 1953. En el interior del palacio se
encontraron restos de pinturas del siglo XIII que en la actualidad se
exhiben en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
  
Al ampliarse la colección, el museo también
se tuvo que ampliar, utilizando diversos edificios anexos, todos ellos
construidos en el siglo XIII. El museo ocupa un total de seis edificios
ocupando un área de 10.628 m².
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