República Checa
La “revolución del terciopelo” de Checoslovaquia
de 1989 fue la revolución anticomunista más positiva
de la Europa del Este: checos y eslovacos acabaron con 41 años
de gobierno comunista sin disparar un solo tiro. Sin embargo la
euforia y la unidad del momento duraron poco y el país
se desmembró en dos tres años más tarde.
A los checos les ha ido mejor que a sus vecinos eslovacos. Ha
ayudado que son los más liberales, agnósticos y
“occidentales” de las naciones eslavas. Ahora gozan
de mayor estabilidad económica y política y atraen
más inversiones y más turismo.
Praga, la capital, ha salido prácticamente ilesa de las
guerras del s. XX y es, con motivo, uno de los destinos turísticos
más populares de Europa. Se trata de una ciudad sumamente
bella y arquitectónicamente muy rica: alberga desde catedrales
góticas y palacios góticos a cafés Art Nouveau.
Es un destino muy popular entre la gente joven.
En el resto del país, alrededor del campo de Bohemia,
hay varias ciudades medievales muy bien conservadas, sobretodo
hacia el sur. Hacia el oeste se encuentran los lugares de reunión
de la aristocracia Europea, las ciudades balneario de Karlovy
Vary y Mariánskó Láznê.
La provincia más oriental del país, Moravia, es
exactamente igual de bella pero menos visitada. Olonouc es la
ciudad más atractiva pero Brno, la capital de la región,
posee también sus propios encantos.