Polonia
Polonia es un buen país por el que viajar: es barato, tiene
varios puntos de interés y la hospitalidad de sus gentes
es legendaria y real.
Se deshizo de su pasado comunista a raiz de huelgas y levantamientos
populares en la década de los 80, pero la Polonia demócrata
debe agradecerse a la iglesia católica. La iglesia tiene
mucha presencia en el país; puede palparse en los edificios
barrocos, los abundantes santuarios y las imágenes del
icono nacional, la Virgen Negra. La iglesia fue también
la principal defensora de la identidad nacional.
Polonia tiene tres ciudades principales. Varsovia, la capital,
se ajusta al estereotipo gris de la Europa del Este, pero su centro
histórico y los mercados callejeros que empiezan a florecer
son bastante divertidos. Cracovia, la antigua capital del país,
es magnífica y rivaliza en elegancia con ciudades como
Praga o Viena. Gdansk, tiene una gran vida comercial complementada
por la cercana Sopot, que ofrece playas doradas y un balneario.
Polonia, aunque bastante contaminada, también tiene regiones
de naturaleza virgen entre las que destaca la región alpina
de los Tatra, el terreno de excursiones más impresionante
del país.