Moldavia
Moldavia es un país relativamente pequeño y sin salida
al mar, incrustado entre Rumania y Ucrania. Su relieve está
constituido por mesetas de poca altura, no superando nunca los 430
metros.
En 1992 el país se vio envuelto en una terrible guerra
civil. Hoy en día aún se pueden sentir las tensiones
entre las minorías secesionistas. De hecho, la zona situada
al este del río Dniester está bajo el control de
un régimen separatista no reconocido internacionalmente
y son muchos los que recomiendan no viajar a esta zona.
Aún así se trata de un país al que perfectamente
se puede ir de viaje. Lo más notable de Moldavia son sus
espacios verdes y sus espléndidos jardines heredados de
la época de los zares.
Chisianau, su capital, si bien no es una ciudad que destaque
globalmente por su belleza, tiene varios atractivos: la catedral,
el casco antiguo, el Arco del Triunfo, el jardín botánico
y muchas bonitas iglesias.
Otros destinos destacables son las ciudades autónomas
de Balti y Tighina, el yacimiento arqueológico “el
Viejo Orhei” y el monasterio de Capriana.
Para no perderse son las rutas del vino, ya que Moldavia cuenta
con excelentes viñedos. En el viñedo de Strasenio
o en las bodegas de Romanesti se puede conocer de cerca la tradición
del vino y acabar las visitas con las debidas catas de vinos.