Malta
El archipiélago de Malta se compone de tres islas: Malta,
Gozo y Comino, y posee un patrimonio histórico y cultural
de más de siete mil años muy rico y variado. Por su
territorio pasaron, a lo largo de la historia, fenicios, griegos,
romanos, árabes, aragoneses, franceses y británicos,
y todos ellos dejaron su huella en la arquitectura, la gastronomía,
el idioma y el carácter del pueblo. De los ingleses obtuvieron
la independencia en los años sesenta, pero aún hoy
su herencia es bien visible: se conduce por la izquierda y el inglés
es su segunda lengua oficial.
Por todas estas razones y también por sus precios moderados
Malta se ha convertido, en los últimos años, en
uno de los destinos más atractivos del Mediterráneo.
La Valletta, su capital, es una ciudad amurallada del s. XVI.
Sus calles fueron trazadas pensando en que favorecieran la circulación
de la brisa del puerto. Posee palacios, catedrales, hermosos jardines
y algunos buenos museos, además de un encanto especial
que emana de sus estrechas y adoquinadas callejuelas.
A 15 Km de la Valletta, junto a un pueblo llamado Qrendi, se
encuentra Hagar Qim, un templo megalítico que data del
3.800 a.C. Está decorado con diversas tallas, altares y
cámaras de oráculos, y es un lugar que merece la
pena no perderse.
La segunda isla en extensión, Gozo, tiene sus propios
encantos. Una atractiva campiña, un ritmo de vida pausado
y la poca cantidad de turistas que la frecuentan la convierten
en un placentero destino donde disfrutar de unos días de
relax, visitando templos prehistóricos y muestras de arquitectura
medieval. Algunos lugares interesantes son, además de Victoria,
su capital, la gruta de Calipso –uno de los puntos del itinerario
de Ulises-, los templos de Ggantija y las cuevas de Alabastro.
La tercera isla, la pequeñísima Comino, se visita
en excursiones de un solo día. Es, “simplemente”,
un santuario ornitológico y una reserva natural. Muy atractiva
es su Laguna Azul, a la que muchos turistas acuden a practicar
esnorquel.