Milán es una ciudad cosmopolita y, aunque su estilo de vida se basa en los negocios y en la moda, tiene también fuerte reclamo turístico por sus actos culturales.
En la Piazza della Scala está la mundialmente famosa Scala
de Milano, cuya fachada, carente de escaleras, no está a la altura
de la fama de la propia Scala. Es de suponer que el espectáculo
se encontrará dentro, bien en forma de óperas, bien en las
piezas de su museo.
La Scala fue inaugurada en 1778 con una ópera de Antonio Salieri.
En su pequeño museo se guardan las máscaras mortuorias de
algunos compositores, trajes de famosas representaciones y una estatua
de Puccini.
Su temporada de actuaciones se extiende de Diciembre a Julio. Las entradas
son caras y muchas se venden con meses de antelación. Aun y así
se pueden conseguir entradas para el mismo día a precios razonables
acudiendo una hora antes de iniciar el espéctáculo. En el
suplemento del miércoles del Correo della Sera o del Jueves de
La Repubblica se pueden consultar los programas, así como en las
oficinas de información de la ciudad.
Estos son los viajes de Rubén Alonso. Su misón, mostrar
lugares nuevos y desconocidos, nuevas formas de vivir y nuevas civilizaciones.
Llegar allí donde ningún videoblog ha llegado jamás.
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