
Muy cerca del muelle de Vulcano
existe una zona junto al mar donde los vapores de azufre que manan de
la tierra han creado una laguna de lodos termales al aire libre donde
la gente, especialmente viejos, intentan recuperar la perdida juventud.

El baño en estos lodos es una experiencia de lo más relajante
que, además de dejarte la piel suave como nunca, te obsequia con
un olor a azufre que no se desprenderá de ti en una semana después
de haberte bañado.
Junto
a los lodos, en la playa, otras fisuras de vapores crean un jacuzzi natural
dentro del mar, sin duda interesante pero no tan espléndido como
los citados lodos.
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