
Panarea se precia de una
histórica tradición como lugar de vacaciones de élite.
Ya en época romana, un patricio ignoto había escogido la
isla de Basiluzzo para construir allí una villa panorámica,
de la que quedan fragmentos de muro, de mosaicos sobre el pavimento y
del atracadero privado, hoy sumergido.
Aquí las costas están formadas por precipicios
estratificados y abruptos que esconden grutas, penachos y arrecifes de
las más variadas formas. El desembarco sólo es posible en
la arribada natural que queda protegida por la punta de Levante.
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