Brindisi
Bríndisi es, para muchos, un puerto con destino a
Grecia.
Pero todos aquellos que piensen que Bríndisi es sólo
eso, se llevarán una grata sorpresa al llegar.
La ciudad ha sido siempre un lugar de paso. Antiguamente fue
punto de encuentro entre los imperios de Oriente y Occidente y,
más adelante, en la época de los normandos, lugar
de paso en las rutas peregrinas hacia Tierra Santa.
Es por ello que es una ciudad con numerosos encantos. Entre ellos
destacan el Corso Umberto I, un
agradable paseo peatonal regalado por bellas e inusuales palmeras
que dan un toque oriental a esta ciudad portuaria y el paseo
marítimo, que es por donde se quedan la mayoría
de los turistas que esperan la salida de su barco hacia Grecia.
Pero si se adentran por las callejuelas que hay a uno y otro
lado del paseo, descubrirán una ciudad llena de sorpresas:
palacetes más o menos antiguos con estupendas fachadas,
iglesias de diversas épocas
y numerosos restos romanos, una columna
que indicaba el final de la via Apia o algunas antiguas puertas
de entrada a la ciudad.