Belfast
Belfast es la capital de Irlanda del Norte y el territorio que ocupa
fue donde, hace 9.000 años, se asentaron los primeros pobladores
de Irlanda, que en la época celta fundaron la provincia del
Ulster, hasta la llegada de los vikingos en el año 795.
Posteriormente, su anexión por parte de Gran Bretaña
y su colonización por emigrantes protestantes, enfrentados
con los nativos católicos, provocaron décadas de
enfrentamientos. Ahora, gracias al alto el fuego de 1997 y a su
nueva autonomía política, los ánimos se han
calmado bastante y la violencia prácticamente ha desaparecido.
Aún así, cada 7 de Julio la animadversión
entre católicos y protestantes aumenta considerablemente,
durante la celebración por parte de los ingleses de la
batalla de Boyne (s.XVII), en la que un rey inglés derrotó
a los rebeldes católicos irlandeses. Para esa fecha los
protestantes suelen organizar bulliciosas fiestas callejeras que
enfurecen a los católicos, por lo que la policía
debe extremar las medidas de seguridad para evitar enfrentamientos.
Aún así, los habitantes de Belfast, sean católicos
o protestantes, toleran a los turistas extranjeros; pero para
no levantar los ánimos, al forastero que visita Belfast
se le suelen recomendar dos cosas: evitar hablar de política
y no mencionar la religión.
Cambiando de tema, Belfast tiene numerosos puntos de interés,
como su ayuntamiento, de estilo eduardiano y con una cúpula
de 53 metros de altura, o el Ulster Bank, construido en 1860.
De estilo victoriano destacan la Queens University y la biblioteca
Linenhall. El Waterfront Hall es un soberbio edificio de lineas
modernas y, más reciente, el Victoria Square, un nuevo
centro comercial en el centro de Belfast inaugurado en el 2008,
el mayor del país.
El ambiente más reconfortante se encontrará, cómo
no, en los típicos pubs irlandeses, disfrutando de una
Guiness, comiendo “fish and chips” y escuchando música
en vivo.
Para los que quieran algo más y volviendo a la violencia,
nunca faltará un taxista dispuesto a mostrar los lugares
que fueron noticia por sus enfrentamiento o por sus bombas. Aún
pueden verse los largos muros de ladrillo y hormigón levantados
para separar los barrios católicos de los protestantes,
a fin de evitar disturbios.