La palabra Akrópolis significa "ciudad
de arriba" y está enclavada en lo alto de una escarpada meseta
de piedra caliza de la que brotan varios manantiales. Fue en su ladera
sur donde hubo los primeros asentamientos humanos, sobre el 5000 a. C.
aproximadamente.
Durante la época micénica se fortificó
entorno a un palacio real y varios templos, donde se introdujo el culto
a Atenea. En el siglo IX a.C. la Acrópolis se convirtió
en el centro de la primera ciudad-estado griega y en pleno auge militar,
económico y filosófico, durante el mandato de Pericles,
se encargó la reforma de toda la Acrópolis al arquitecto
y escultor Fidias, el más importante de la antigua Grecia.
Su obra magna fue el Partenón, que reune todos
los elementos arquitectónicos de orden dórico en una armonía
y belleza sin parangón. Sus proporciones, precisas y estudiadas,
coinciden con la proporción Aurea, una extraña proporción
presente en toda la naturaleza y que dota de belleza a aquello que la
posee, que es casi todo. Un auténtico enigma.
En el Partenón se guardaba una estatua de Atenea
de madera chapada en oro y marfil, diseñada también por
Fidias y que fue considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo
Antiguo. La estatua se perdió en la antigüedad pero se conocen
sus características gracias a algunas réplicas que se hicieron
posteriormente, entre ellas una romana expuesta en el Museo
Arqueológico Nacional
.
Otro templo importante es el Erecteion. Se construyó
como símbolo de reconciliación en honor a Atenea y a Poseidón
Erectheo, antiguo patrón de la ciudad. Lo más destacado
de dicho templo son las Cariátides, que lejos de ser una enfermedad
dental son seis columnas en forma de mujer, que sostienen el entablamento.
Estas son copias de las originales, cinco de las cuales se guardan en
el museo de la Acrópolis y una sexta corresponde a la que lord
Elgin se llevó a Londres.
La entrada monumental al recinto, o Propileo, se construyó
después del Partenón y se diseño en concordancia
con el mismo y los antiguos atenienses, impresionados por que se empleara
tal derroche arquitectónico y artístico en un edificio laico,
lo consideraban como el monumento de mayor prestigio.
Además de otros templos y elementos de los que
en cualquier guía encontrareis más amplia información,
en el recinto de la Acrópolis está el Museo Arqueológico
de la Acrópolis. En él se guardan casi la totalidad de las
piezas extraídas de la Acrópolis desde 1834. Se pueden ver
diversas esculturas, fragmentos de algunos frisos y las célebres
Cariátides, tantas veces nombradas en concursos de televisión
así como en el Trivial.
La Acrópolis se mantuvo relativamente intacta
durante más de 2000 años pero sucumbió a los estragos
de la guerra. En 1687 el techo del Partenón voló por los
aires al incendiar los sitiadores venecianos el polvorín que los
turcos tenían en el interior y, para colmo, en 1801, el inglés
lord Elgin extrajo los frisos del Partenón y los vendió
al Museo Británico, aunque actualmente existen negociaciones para
que los frisos sean devueltos a Atenas. Después, el paso de generaciones
desgastó bastante las superficies del Partenón y en los
últimos años la contaminación ha pulverizado el mármol.
Desde 1981 el Partenón y
los principales monumentos se hallan acordonados y se llevan a cabo labores
de restauración.
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