Austria
Austria, corazón de uno de los imperios más importantes
de Europa durante siglos, pasó durante el siglo XX por
varios períodos de cambios e incertidumbres. En el período
entreguerras sucumbió a la promesa alemana pero, durante
la posguerra, creció un nacionalismo genuino que, tras
el fin de la guerra fría devolvió al país
y a su capital al lugar central que ocupaba en Europa.
Austria es visitada por aspectos diametralmente opuestos: por
un lado las decadentes glorias imperiales de Viena y, por el otro,
la diversidad de su paisajista hinterland alpina.
Viena es una puerta de acceso a la Europa del Este y buen lugar
para comprender la cultura de Mitteleuropa antes de adentrarse
en los estados magiares y eslavos, en otro tiempo bajo los dominios
de la ciudad. Otras ciudades similares en cuanto a cultura y vitalidad
son Graz y Linz.
El paisaje alpino más destacable se encuentra al oeste,
en el Tirol y alrededores. Su capital, Innsbruck, es el mejor
lugar para hacer excursiones.
Salzsburgo, sin embargo, representa el Austria urbana en el aspecto
más pintoresco: una ciudad embriagadora y barroca con las
montañas y los lagos del Salzkammergut hacia el este como
telón de fondo.