alemania
Alemania, lejos de ser el rígido monolito de la Europa
Occidental que la gente suele tener en mente, es un país
que presenta una variedad regional más que notable y aún
quedan vestigios de cuando el país era un mosaico de estados
independientes.
Desde los puertos antiguos del norte, siguiendo por los campos
de la llanura, los bosques y los montes del sur y muchas ciudades
de mayor o menor tamaño son buena muestra de la variedad
del país.
Hay ciudades que parecen ser capitales nacionales. Colonia posee
un gran número de monumentos históricos y Munich,
capital de Baviera, tiene buenos museos y galerías.
Berlín, la capital, si bien no es la ciudad más
encantadora tiene una atmósfera electrizante. Nuremberg
conserva muestras de su gloria pasada; Hamburgo, totalmente destruida
por un incendio en 1943 es hoy una agradable ciudad con animada
vida nocturna.
Frankfurt, pilar económico de la reconstrucción,
se considera a si misma como la auténtica capital de Alemania,
cosa que pretenden arrebatarle Stüttgart y Düsseldorf,
ciudades de altos rascacielos equiparable consumismo. Destacar
por último Dresde, ciudad abarrotada de esplendor barroco.
Debido a que todas estas ciudades resultaron seriamente dañadas
durante la guerra y no siempre la reconstrucción ha sido
hábil, las poblaciones pequeñas pueden llegar a
ser más enriquecedoras. Heidelberg y su universidad, Trier,
Bamberg, Rotemburgo o Potsdam son lugares que merece la pena visitar.
Desde el punto de vista paisajístico destacan los Alpes
bávaros, (unto a Munich), el Bodensee (lago de Constanza),
la Selva Negra y el valle del Rin, cuya ruta majestuoa a generado
numerosas leyendas y folclore.